En los principios de los tiempos de la fotografía, era sumamente difícil pertenecer a ese mundo. Es decir, no hablamos sólo en sus comienzos, cuando inmortalizar imágenes era una tarea casi milagrosa, sino cuando verse retratado en 2D comenzaba a ser normal, y empezó a popularizarse la cámara, los carretes, el revelado...
Pero las épocas cambian, la tecnología avanza, y con la llegada de la era digital y el auge de las nuevas cámaras fotográficas, desde las amateurs, semiprofesionales, hasta profesionales, casi todas al alcance del público, han hecho que la fotografía sea un elemento más de nuestro entorno, algo tan común y al alcance de todos, que ha perdido casi toda su magia. Llegó su popularización.
Y tanto hemos avanzado, que prácticamente toda la sociedad, queriendo o sin querer, lleva una cámara encima. Esto es debido a los Ipad, los ordenadores portátiles, los móviles de última generación... ya no hechos sólo para realizar llamadas, sino para cumplir las funciones de agenda, equipo de música, cámara, y un largo etc. como si toda tecnología que se preciase, debiera llevar a priori una cámara con ella.
Por todo ello, el cambio más grande que ha sufrido la fotografía desde su creación hasta hoy, no es toda aquella mejora en física, desde la calidad, la resolución, la especialización y especificación de los cambios posibles a realizar... sino el cambio de lo que significaba entonces y lo que significa ahora.
Y esta última expresión la más popularizada en nuestra época. Ese "he estado ahí" se traduce en la web a la extensión del pensamiento popular 2.0 de si no aparece en la red, no existe. Mismamente, si no se fotografía algo y no se sube a las redes sociales, no has estado allí, no lo has presenciado.
En consecuencia, las redes sociales son prácticamente un cúmulo de fotografías expresando una de las cualidades más antiguas del ser humano que vive en sociedad: la apariencia frente a los demás. Autorretratos reafirmando la existencia de uno mismo, la popularidad, las acciones del día a día. La persona se autorrealiza según el pensamiento de la sociedad sobre ella, y gracias a la fotografía, ha acercado más la veracidad al acto de presumir de lo propio.
De ahí la popularidad de todo este tipo de redes en la web, que no hacen más que permitir crear un escaparate propio de cada persona para que llegue a la mayor cantidad de gente posible. Redes Facebook, Tuenti, Twitter, hasta las únicamente dedicadas a las imágenes, como Pinterest o Instagram que acercan la posibilidad de creerse fotógrafo profesional al abrirse un abanico de efectos a realizar al alcance del mínimo esfuerzo.
Sin embargo, y a pesar de todo ello y la época en la que vivimos, se puede y se deben distinguir en nosotros dos fases de la fotografía: aquella que hacemos sin pensar, por el simple hecho de fotografiar una persona, un momento, un seceso, de aquella que realizamos por el hecho de retratar la belleza. Una fotografía mucho más pensada, cargada de significado propio y transmisible, ideada para ser especial, trabajar en ella, y conseguir que por lo menos alguien, pare un momento y piense "qué imagen más especial".
No hay comentarios:
Publicar un comentario